La biodanza es algo que a mucha gente ni le suena de oidas, básicamente puede definirse como un sistema de integración humana, renovación
orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las
funciones originarias de vida. Su metodología consiste en
inducir vivencias integradoras por medio de la música, del
canto, del movimiento y de situaciones de encuentro en
grupo.
Gracias a la biodanza conseguimos establecer vínculos con otras personas.
Las vivencias en Biodanza están orientadas a estimular
los potenciales de vitalidad, sexualidad, creatividad,
afectividad y trascendencia,etc.
La base conceptual de Biodanza proviene de una meditación
sobre la vida, del deseo de renacer de nuestros gestos
despedazados, de nuestra vacía y estéril estructura de
represión. Podríamos decirlo con certeza: de la nostalgia de
amor.
Hago esta entrada porque asistí a una sesión de Biodanza y me pareció una práctica muy recomendable sobre todo en el momento tan turbio y difícil que vivimos a causa de esta maldita crisis económica.
En un mundo como el nuestro, de hambre y genocidio, de
tortura, en un mundo de abandono infinito es posible ponerse a danzar y aprender unos de otros: conectar, compartir problemas y soluciones.
Estamos demasiado solos, en medio de un caos
colectivista y la biodanza ayuda a mejorar esta situación.
Estas dos fotografías: una de unas manos y la otra: un retrato fueron tomadas en la sesión de biodanza; Corresponden a una dinámica que hicimos que consistía en pintar sonrisas en un mural, también nos pintamos unos a otros, fue algo muy relajante y divertido, algo que sin duda ayuda a olvidarse al menos por un rato de los problemas.

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